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Milagro que permitió la canonización de José Sánchez del Río, el niño cristero

Conozca el milagro que permitió la canonización de José Sánchez del Río, el niño cristero
Qué hubiera pasado si su madre hubiera elegido creer más en la ciencia médica que en Dios ?

La curación de una bebé mexicana, para quien "humanamente ya no había esperanza de vida", fue el milagro que llevó a declarar santo al niño cristero José Luis Sánchez del Río, mártir de la persecución religiosa que sufrió México en la segunda década del siglo XX.
Se trata de la curación milagrosa de Ximena Guadalupe Magallón Gálvez, una bebé mexicana que tuvo meningitis, tuberculosis, convulsiones y que sufrió un infarto cerebral.

La historia de la bebé fue compartida por su madre, Paulina Gálvez Ávila, en la página de Facebook del santo. Sobre la enfermedad de su hija, indicó que "humanamente ya no había esperanza de vida" y que en ese momento se la dejaron en manos de Dios por intercesión de "Joselito".

Esta es la historia:

Ximena nació el 8 de septiembre del 2008 en Estados Unidos. Cuando tenía un mes de edad, sus padres la llevaron a la ciudad de Sahuayo, ubicada en el estado de Michoacán (México) donde nació el santo. A los 15 días la bebé empezó a tener fiebre. Su pediatra la trató pero no mejoraba. Le sacaron una radiografía para descartar una neumonía. Fue internada en el Hospital Santa María de Sahuayo y a los tres días le dieron de alta. Sin embargo, la fiebre no bajaba.

Entonces sus padres la llevaron al estado de Aguascalientes para buscar una segunda opinión. El caso de Ximena fue asumido por el Dr. Rosendo Sánchez. Este médico les recomendó que internaran a la bebé nuevamente en Sahuayo porque creyó que se trataba de una neumonía atípica. Ximena regresó al hospital y el Dr. Adán Macías indicó que podría tener neumococo. Los padres llamaron al Dr. Rosendo, que les pidió traerla de urgencia a Aguascalientes.

Paulina comentó que al ver que la salud de su hija se agravaba decidieron bautizarla. De vuelta en Aguascalientes, los médicos descubrieron que Ximena tenía el pulmón derecho lleno de líquido y le hicieron un broncoscopio. La familia regresó a Sahuayo y la bebé no mejoraba.

"Pasamos dos meses con esa pesadilla y (los médicos) no sabían qué pasaba pues no respondía a ningún tratamientos. Pensaron que su píloro tenía una fisura y que por ahí se pasaba la leche al pulmón (…) Tendrían que operarla", narró la madre.

Un día antes de la operación, Ximena empeoró. Le hicieron una radiografía y una punción pleural: tenía líquido en uno de sus pulmones.

"El Dr. Rosendo habló con nosotros y nos informó que tendría que someterla a una operación muy delicada ya que podría desangrarse y morir. Consentimos y le dijimos que hiciera lo necesario para salvar a Ximenita y que la entregábamos en las manos de Dios", expresó Paulina.

Tras la operación el médico analizó un pedazo de pulmón y dijo a los padres de Ximena que ella podría tener tuberculosis.

"Cuando nos dijeron que efectivamente era tuberculosis y nos la llevaron al cuarto, la note rara, con su mirada fija y ausente. Le hablamos, pero no reaccionaba. Le comente al doctor que la veía mal, no era mi bebé porque ella era risueña de antes", señaló la madre.

La bebé volvió a ser sometida a una terapia intensiva. Al día siguiente, cuando su madre fue a verla le dijeron que Ximena había convulsionado. Cuando la vio, Paulina empezó a rezar y la criatura volvió a convulsionar. Las enfermeras la inyectaron pero no paraba. Le hicieron una tomografía pero no mejoraba.

Paulina pidió ver a su hija. Antes de entrar al cuarto donde estaba, la doctora "me dijo que mi bebé ya estaba en vida vegetal y que iniciara los trámites correspondientes. Llegó el Dr. Rosendo y llorando le pedí que por favor salve a mi hija. La indujeron en coma y nos dieron 72 horas para ver si viviría, ya que el 90% de su cerebro estaba muerto".

"Fuimos a misa todos los días para pedirle a Dios y a Joselito que intercediera por mi bebe, que me hicieran el Milagro...", manifestó.

"Antes de desconectarla, les pedí que me dejaran estar con ella y la abrace, la desconectaron. En ese momento puse a mi bebé en manos de Dios y la intercesión de Joselito y en eso abrió sus ojos y me sonrió". Ximena miró a los doctores "y empezó a reírse con ellos". Ellos "no podían explicar lo que había pasado, porque ya estaba hecho todo medicamente y es ahí cuando afirman que fue un Milagro".

Los médicos se llevaron a Ximena para hacerle una tomografía y un encefalograma. Se dieron con la sorpresa de que el 80 por ciento de su cerebro estaba recuperado. Al día siguiente volvieron a examinarla y el cerebro ya estaba totalmente sano.

Dijeron que la bebé no podría succionar. Sin embargo, cuando su madre le dio el biberón ella bebió once onzas. Los doctores estaban atónitos. Creyeron que si Ximena sobrevivía probablemente no podría caminar ni hablar, ver o escuchar debido a las secuelas del infarto cerebral que sufrió.

Contra todas las predicciones de los médicos, Ximena se recuperó totalmente y está "perfectamente bien gracias a Dios y a la intercesión de Joselito. Damos, infinitamente, gracias a Dios Todopoderoso por este Milagro y a San José Sánchez del Río por plena intercesión".

Felices, Ximena Guadalupe la niña del milagro y su mamá Paulina Gálvez agradeciendo a Dios y al Beato Mártir José Sánchez del Río.
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VOCACIÓN VINCULADA AL MÁRTIR DE SAHUAYO, SAN JOSÉ LUIS SÁNCHEZ DEL RÍO.UN SACERDOTE APASIONADO POR EL REINO DE CRISTO
Padre-Enrique-Amezcua.
Por P. Prisciliano Hernández Chávez, CORC.
ESBOZO BIOGRÁFICO DEL P. ENRIQUE AMEZCUA MEDINA
El Padre Enrique Amezcua Medina, Fundador de la Confraternidad de los Operario del Reino de Cristo, juntamente con los Cofundadores Abrahán Martínez y Betancourt, -Obispo de Tacámbaro, y Manuel Pío López y Estrada, -Arzobispo de Jalapa, Padres Conciliares del Vaticano II, murió el 28 de octubre de 1992, fiesta de los Apóstoles Simón y Judas, cuando se celebraba la conclusión de la Asamblea de la Conferencia del Episcopado Latinoamericano en República Dominicana.
Su cuerpo aguarda la resurrección a la entrada del Santuario de la Quinta Aparición Guadalupana, en Tulpetlac, – por su expresa voluntad, para seguir ‘acercando a los fieles al amor de Santa María de Guadalupe’, desde ahí, es decir, siempre; esa era la voluntad de este hombre apasionado del Reino de Cristo, del Sacerdocio, de la Iglesia y del amor vehemente a la Virgen Santísima María de Guadalupe. Quería seguir contrayendo el Templo Vivo, -la Casita Sagrada, Teocaltzin, es decir, el Reino de Cristo, desde ahí.
EL PADRE ENRIQUE, UNA VOCACIÓN SACERDOTAL DESDE NIÑO.
La concatenación de hechos y personajes, pueden progresivamente ir descubriendo el proyecto de amor de Dios en su designio que implica la personal vocación al amor. El encuentro con san José Luis Sánchez del Río, es un momento de gracia para ir descubriendo la propia vocación sacerdotal. Si dice Gadamer que es importante el contexto para una buena hermenéutica histórica, hemos de reconstruir éste: el empeño del gobierno de Calles de imponer su ideología anticristiana y denominada fanática por los medios de imposición legal y ante la justa exigencia de los cristianos, con el baño de sangre. La fe viva y operante en el Mártir de Sahuayo; los anhelos de imitar al Joven José Luis por parte del Padre Enrique.
Sigamos el relato del encuentro descrito por el mismo Padre Enrique: “Un día en que José Luis pasaba como abanderado del ejército de Cristo Rey, en el portal, cerca de la presidencia Municipal de Tepalcatepec, se acercó a él un niño de nueve años, atraído por su irresistible personalidad. El encuentro entre José Luis y Enrique Amezcua fue así: Entre los recuerdos de mi niñez lo que tengo más grabado, como si hubiera sido una visión sobrenatural, es la presencia de José Luis. Al llegarme a él para conocerlo, estrechaba contra su corazón la Bandera de Cristo Rey, y con fervor extraordinario hablaba de la Madre de Dios a un joven cristero desalentado, tratando de infundirle entusiasmo para ser fiel a sus compromisos de soldado de Cristo. Me acerqué , y obedeciendo a un impulso que no pude contener, le dije:- José Luis, quiero ser como tú, soldado de Cristo Rey. Quiero ir contigo para llevar también yo esa bandera. Sonriendo me contestó: -‘Eres muy chico todavía, no puedes venir ahora. Lo que tienes que hacer es rezar mucho por mí y por todos nosotros’. Y clavando en mí sus grandes y ardientes ojos, con una mirada penetrante, imposible de olvidar, prosigue: -‘Dios te quiere para que seas sacerdote algún día, podrás hacer muchas cosas que ni yo, ni nosotros podremos realizar. Así que no te apures. Oye, ¡Qué tal si hacemos un trato! Al aceptar yo él propone: -‘Que tu vas a pedir siempre por mí; y que yo pediré siempre por ti. ¿Aceptas?’-Así lo haré. Gracias José Luis.- ‘Pues el trato está hecho’, concluye José Luis. ‘Venga esa mano’. Y estrechó fuertemente mi mano con la suya, que portaba el estandarte de Cristo Rey, añadiendo, -ahora hasta que Dios quiera; hasta pronto o hasta el Cielo… Conmovido hasta humedecerse mis ojos en lágrimas de admiración y agradecimiento, vi alejarse a José Luis con su compañero para ir a montar sus caballos, pues ya el clarín daba la orden de proseguir la marcha”. (GARCÍA DE LECONA, Guadalupe, REYES CEDILLO, José, “Enrique Amezcua, Hablan sus Hermanos”, México, 2013).

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