yuca2111
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Ciudadano del cielo

Si eres cristiano sabes esta verdad que muchos olvidan… fuimos creados en el cielo y al cielo debemos volver, algunos, con alegría atraviesan la puerta celestial, otros… a muchos otros, las puertas se le cierran en su cara.

Hay una diferencia abismal de estar en el cielo y no estarlo, pero la única similitud entre el cielo y el infierno es que en ambos eres recibido con alegría.

En el cielo se oyen aplausos al atravesar el umbral, lo lograste, ganaste la competencia… venciste al mundo, hay una alegría colectiva por usted haberse llevado de Dios, respetado Sus Leyes, por amar al Salvador Jesucristo, hay alegría, llegaste.

En el infierno eres recibido por la alegría de los demonios, no te dejaste llevar de Dios sino que fuiste egoísta, fuiste leal al mundo, despreciaste al Salvador, el gozo de los demonios te recibe… llegaste.

En ambos lados las almas son recibidas con alegría… la celestial es bella e indescriptible, la abismal es oscura y malvada, al poner pies en lo oscuro solo se oye “carne fresca”, mientras la agonía, los gritos y el calor suben y suben.

Fuimos creados en el cielo y todos tarde o temprano volveremos a él, todos nos detenemos ante el último obstáculo de nuestra existencia, nos detenemos en el Santo Tribunal de Dios, donde la Justicia y Misericordia Divina son empleadas como dictamen final.

Los ciudadanos del cielo mienten? Se masturban? Buscan tener sexo con múltiples personas? Acaso los ciudadanos del cielo sodomizan? No creen en Dios? Roban? Asesinan? Beben hasta la embriaguez? Hacen de los vicios su meta? Acaso el ciudadano celestial es chismoso?

Todos en algún momento de nuestras vidas nos arrojamos a las manos de todos estos momentos y más, hacemos lo material el centro y nos olvidamos de lo espiritual. Preferimos caminos cómodos que disque aseguran la salvación… pero cuando somos egoístas preferimos tal ruta, la que más nos conviene, las que nos brinda satisfacción momentánea.

Jesús es el camino, la verdad y la vida (Juan 14:6)… no podemos, ni debemos llevarnos de enseñanzas extrañas (Hebreos 13:9), pero el mundo odia a Jesús, odia la Ley celestial, odia todo lo que es correcto y puro, así que el mundo te rechazará y te perseguirá para que caigas en sus trampas.

La trampa empieza y termina con una mentira, mentira que muchas veces es adornada con pedazos de verdad, a veces una verdad a medias es suficiente para caer en el error. Todo es pequeñas victorias del mundo para alejarte de Dios:
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*Si existiera Dios por que tanta maldad, porque tantos
niños enfermos.
· *Jesús no es Dios, fue solo un gran hombre.
· *Es tu derecho abortar, es tu salud, es tu cuerpo.
· *Todas las religiones son iguales, todas llevan a Dios.
· *El respeto al derecho ajeno es la paz.
· *Vive y deja vivir… NO JUZGUES.
· *La Eucaristía no es para los perfectos sino para los débiles.

Y así hay miles y miles de mentiras, muchas escritas con porciones de verdad, otras de literatura hermosa, pero al final buscan al mundo la ventaja sobre tu alma y una ventaja que quizás hoy es pequeña, más adelante, como si fuera cáncer sin tratamiento, va creando metástasis y creciendo sin reparación.

San Pablo fue tremendo asesino, san Hipólito fue un falso profeta, san Dimas fue ladrón, San Pedro fue tremendo traidor, todos se arrepintieron a tiempo al ver la Verdad Encarnada, al oír Su palabra y todos se salvaron; el mundo, les hizo el mismo jueguito malvado, pero solo podemos ser perfectos de la mano de Jesús, necesitamos estar en estado de Gracia.

Somos ciudadanos del cielo, fuimos creados en el cielo y allá debemos volver, debemos buscar complacer a Dios, no a este mundo, no a nosotros… busca al Señor y con El pelea la buena pelea, busca VIVIR en estado de gracia.

Que Dios te bendiga y te abra los ojos, te de Su Luz para triunfar en este mundo de oscuridad. Amén.