Sobre algunos usos pedagógicos actuales
Sobre algunos usos pedagógicos actualesFray Nelson, el 28.06.17 a las 6:11 PM
Es interesante utilizar de un modo pedagógico y catequístico aquellos elementos que la gente de nuestro tiempo ya siente cercanos. El ritmo de moda, el personaje bien conocido, la tecnología de punta o el juguete que está en manos de todos son algunos de estos elementos cercanos. Sin embargo, sugiero tener algunos cuidados a partir de las siguientes preguntas:
1. ¿La asociación mental con el uso primero de ese elemento quizás es más fuerte que el uso derivado (catequético) que queremos darle? Por ejemplo: la melodía de una canción obscena como “Despacito” puede quedar tan asociado a su letra repugnante que luego, aunque se use esa letra, la cabeza vuelva a las imágenes que quiso el escritor o compositor original, con lo cual se daña el uso nuevo que se quería.
2. ¿El elemento cultural que queremos usar supone algún tipo de división social, por raza, clase social o económica? Piénsese en algunas de las tabletas o teléfonos inteligentes de marcas costosas, que sólo están al alcance de una parte de la población. Al referir ejemplos que apuntan directamente a esos aparatos se refuerza un patrón de exclusión que no favorece la catequesis.
4. ¿Hay riesgo de indignidad? No hace mucho fue la memoria litúrgica de San Antonio de Padua, franciscano, magnífico predicador, taumaturgo notable y doctor de la Iglesia. Tristemente, hay prácticas indignas que se han asociado con San Antonio, como poner su imagen cabeza abajo, u otras cosas semejantes. En general, como se ha demostrado tristemente con la recepción del Eucaristía en la mano, lo que llega a nuestras manos siempre parece estar bajo nuestro poder. Lo cual es una razón adicional para no usar un juguete completamente manual, como es el fidget spinner, para referirse a Dios o a la divinidad.
Las comparaciones, símbolos, parábolas y ejemplos, así como otros recursos de la pedagogía son importantes para comunicar la fe. Pero necesitamos siempre humildad, sensatez, ardor por el Evangelio, sentido de Iglesia y espíritu de contemplación para que los recursos que usamos no resulten trabajando en contra nuestra sino que presten de verdad su propósito.