12 de octubre de 2026
Fuente: Noticias de la FSSPX
Ilusiones perdidas
«Apenas un año después de su elección, la curiosidad inicial o el optimismo superficial parecen haber dado paso, entre amplios sectores de los laicos y el clero más atento, a una profunda sensación de desconcierto y desorientación», escribe Carlo Foresti, quien ofrece tres razones para este descontento: «La primera y más importante causa reside en el derrumbe de una gran ilusión. Tras la elección del papa Prevost, gran parte del mundo conservador y tradicionalista había aguardado un cambio radical respecto al pontificado anterior, soñando con la restauración de la dignidad papal. Esta esperanza se había visto alimentada por algunos cambios significativos de estilo: el abandono de la Domus Sanctae Marthae en favor del regreso a los palacios sagrados, la reinstauración de las vacaciones de verano en Castel Gandolfo, e incluso detalles formales como la presentación directa del palio a los metropolitanos».
Sin embargo, como muchos comentaristas han señalado con amargura, se trató de una revolución puramente estética y superficial. Tras estos gestos teñidos de ambigüedad, la esencia del gobierno eclesiástico permaneció inalterada. León XIV confirmó a figuras muy controvertidas como el cardenal Fernández y el cardenal Zuppi en puestos clave y no mostró una voluntad real de frenar las desviaciones doctrinales disruptivas, como la polémica Vía Sinodal Alemana. Es precisamente aquí donde surge la disidencia: los fieles perciben la incoherencia de un papado que se escuda en la Tradición pero que, en la práctica, sigue tolerando el desmantelamiento de la doctrina.
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