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pablodeguadalupe

El Dios vivo y verdadero: El misterio de la Trinidad, de Luis F. Ladaria, es una obra que surge en un contexto de renovado interés por la teología trinitaria, buscando ofrecer una guía clara y fiel ante la abundancia de estudios contemporáneos. El autor reconoce que, aunque su aportación no pretenda ser decisiva, responde a la necesidad docente de proporcionar a los alumnos un punto de referencia fiable que sintetice la fe de la Iglesia sobre el misterio central de la vida cristiana.
La redacción de este tratado se guía por dos preocupaciones fundamentales: ofrecer una información positiva basada en los datos del Nuevo Testamento, la tradición y el magisterio, y articular este material en una síntesis coherente que resalte el "nexus mysteriorum" o la armonía interna del misterio divino. El título mismo de la obra, tomado del escrito más antiguo del Nuevo Testamento (1 Tes 1,9), subraya que la vida y la verdad son propiedades divinas que alcanzan su plenitud en la revelación de Jesús.
A lo largo de sus páginas, el autor integra la gran tradición occidental, con especial atención a figuras como san Agustín y santo Tomás de Aquino, pero sin omitir la mirada al Oriente y a otros autores clásicos como san Hilario de Poitiers y Ricardo de san Víctor. Ladaria opta por una estructura que, aunque recoge los contenidos de los tratados clásicos "de Deo uno" y "de Deo trino", manifiesta una clara preferencia por el segundo, convencido de que la unidad de Dios solo se comprende adecuadamente a partir de la comunión de las personas divinas.
El núcleo del libro es la convicción de que solo mediante la revelación acaecida en Cristo y acogida por la Iglesia en la fe, el ser humano puede acceder al conocimiento del Dios uno y trino. En este sentido, la obra profundiza en la relación entre la "Trinidad económica" (la manifestación de Dios en la historia de la salvación) y la "Trinidad inmanente" (Dios en su vida íntima), defendiendo que en Jesús Dios se nos muestra tal como es, manteniendo siempre la trascendencia y el carácter inescrutable de su amor,,,. Con este esfuerzo, el autor busca no solo un ejercicio especulativo, sino ayudar al creyente a dar razón de su esperanza y a sumergirse en el misterio del amor de Dios en el que "vivimos, nos movemos y existimos".

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