Ni el diluvio, ni la prohibición del Delegado de Gobierno amparada por el TSJ, ni las multas, ni ninguna clase de coacción han conseguido que dejáramos de rezar hoy en Ferraz.
Ni el diluvio, ni la prohibición del Delegado de Gobierno amparada por el TSJ, ni las multas, ni ninguna clase de coacción han conseguido que dejáramos de rezar hoy en Ferraz.