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Salve Regina (tono simple) | 450 voces – coro virtual | Música Católica

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Grabaciones realizadas durante la cuarentena por COVID-19 – Abril 2020. Agradecemos especialmente a las 450 personas de 33 países diferentes que grabaron sus voces y a todos aquellos que enviaron …More
Grabaciones realizadas durante la cuarentena por COVID-19 – Abril 2020. Agradecemos especialmente a las 450 personas de 33 países diferentes que grabaron sus voces y a todos aquellos que enviaron tomas de video, más de 150 en total, su tiempo, talento y generosidad hizo posible esta producción. Ayúdanos a hacer más videos haciendo tu aporte en el siguiente enlace: www.patreon.com/cantocatolico Todos los recursos recaudados constituyen una sólida base económica que permite sostener la labor de la Fundación Canto Católico. La fundación tiene como fin favorecer el encuentro de los hombres con Dios sirviendo a la Iglesia a través de la música. En ese sentido, los fondos estarán destinados especialmente a la creación de más videos.

Salve Regina, también conocida como La Salve es una de las más populares y conocidas oraciones católicas a María la madre de Jesús, originariamente escrita en latín. Inicialmente era una antífona mayor e himno. Es una de las cuatro antífonas del Breviario dedicadas a la Virgen (las otras tres son Alma Redemptoris Mater, Ave Regina Coelorum y Regina Coeli).

Texto en latín:

Salve, Regina, Mater misericordiae.
Vita, dulcedo et spes nostra, salve.

Ad te clamamus exsules filii Hevae.
Ad te suspiramus gementes et flentes in hac lacrimarum valle.

Eia, ergo, advocata nostra, illos tuos misericordes oculos ad nos converte; et Iesum, benedictum fructum ventris tui, nobis post hoc exsilium ostende.

O clemens, O pia, O dulcis Virgo Maria.

Ora pro nobis, Sancta Dei Genitrix.
Ut digni efficiamur promissionibus Christi. Amen.

Texto en español:

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia.

Vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve.

A ti Llamamos los desterrados hijos de Eva.

A ti suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.

Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.

Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para que nos hagamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.