La sangre de Cristo claro que tiene poder por eso los demonios les quema, no tiene precio, es invaluable.
Por ahí dicen que valemos la SANGRE DE CRISTO y eso es un error garrafal.
1 Pedro 1, 18-19 "sabiendo que = habéis sido rescatados = de la conducta necia heredada de vuestros padres, no con algo caduco, oro o = plata, = sino con una sangre preciosa, como de cordero sin tacha y sin mancilla, Cristo."
Nosotros valemos según Dios nos califique, nosotros no podemos decir que somos valiosos así porque sí o porque valemos todo ese dolor de Jesús en la cruz y por toda esa sangre derramada.
Efesios 3, 12 “quien, mediante la fe en ÉL, NOS DA VALOR para llegarnos confiadamente a DIOS.
" llegarnos" es presentarnos, llevarnos, en este caso Jesús nos prepara para llevarnos al padre.
Según seamos obedientes y busquemos la santidad, seremos valiosos o no según la mirada de Dios.
Jesucristo pago con su bendita sangre esa deuda que tenía la humanidad por tanto pecado y DESOBEDIENCIA, el que vale es Jesucristo no nosotros.
Nosotros tenemos deuda de santidad ante el Padre.
Apocalípsis 1, 5 " Al que nos ama y nos ha lavado con su sangre de nuestros pecados."
Apocalípsis 7, 14 " ... Me respondió: «Esos son los que vienen de la gran tribulación; han lavado sus vestiduras y las han blanqueado con la sangre del Cordero."
Apocalípsis 12, 11 " Ellos lo vencieron gracias a la sangre del Cordero y a la palabra de testimonio que dieron, porque despreciaron su vida ante la muerte."
No nos pongamos títulos de nobleza de ser hijos de Dios, porque también están los hijos del diablo que desobedecen a Dios.
No nos pongamos títulos que valemos la preciosísima sangre de nuestro Señor Jesucristo porque la misa biblia nos menciona que debemos despreciarnos, de no tener valor ni ante los hombres ni ante Dios y debemos de ser " NADA ", vasos vacíos.
Tu alma es lo más valioso que Dios te dió para que seas un Sagrario vivo y un verdadero templo del Espíritu Santo.
Vg2 Es verdad que no lo valemos pues somos pecado. Sin embargo nuestro valor reside en el Amor y en la Misericordia de Dios hacia nosotros.