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Jornada Mundial de la Juventud 2023: Traicionando a san Juan Pablo II. Por José Arturo Quarracino

(Karl Popper)

Ad maiorem Soros gloriam

Continuando con el golpe de Estado llevado a cabo contra Nuestro Señor Jesucristo por la jerarquía vaticana a través del neo-cardenal papagayo de Lisboa, en la Jornada Mundial de la Juventud 2023, la realización de este evento instituido por san Juan Pablo II deforma y muta las intenciones evangelizadoras trazadas por su inspirador, para convertirse en un encuentro fraternal de jóvenes sin Dios y sin Cristo, a imagen y semejanza de la “sociedad abierta” pensada por el filósofo Karl Popper y ejecutada diabólicamente por George Soros, peón y ariete de la Casa Rothschild de Londres.

La Abominación de la Desolación denunciada por el profeta Daniel en el Antiguo Testamento tiene en el pontificado actual su actualización en versión siglo XXI, impulsada por quien parece formar parte de la Compañía de Judas Iscariote o Compañía contra Jesús (ex Compañía de Jesús).


1. En nuestro artículo anterior, titulado Iglesia Católica: de Cuerpo de Cristo a burdel bergogliano, comentamos la noticia dada a conocer por el obispo auxiliar de Lisboa, Américo Manuel Alves Aguiar, neo cardenal y responsable de la organización de la XXXVII Jornada Mundial de la Juventud que se celebra en estos días en la capital de Portugal, que en el evento mencionado Jesucristo no iba a estar presente, porque oficialmente dicho, ni Él ni Su Iglesia forman parte del programa organizado:

Nosotros no queremos convertir a los jóvenes a Cristo ni a la Iglesia Católica ni nada de eso, en lo absoluto”, sino organizar un encuentro social-religioso, una reunión de amigos: “Nosotros queremos que sea normal que un joven cristiano católico diga y testimonie quién es o que un joven musulmán, judío o de otra religión tampoco tenga problema en decir quién es y en testimoniarlo, y que un joven que no tiene ninguna religión se sienta bienvenido y no se sienta acaso extraño por pensar de otra manera”, porque en realidad el objetivo último de las Jornadas es “que los jóvenes que vienen a Lisboa, a Portugal, conozcan a otros jóvenes de África, Asia, América, ricos, pobres, de Occidente, católicos, no católicos, con religión, sin religión, con fe y sin fe, y comprender primero que esta diversidad, cualquiera que sea, es una riqueza.

Y después conocerse y darse a conocer. De ahí en adelante, que se cuiden, que se amen, que tengan el gusto de estar juntos”[1] Es decir, más que un encuentro religioso con Jesucristo resucitado y sentado a la derecha de Dios Padre, una reunión fraternal “para conocerse”, o sea, se expulsa a Jesucristo como centro para poner en su lugar al becerro de oro en versión siglo XXI: el Yo socializado.

Como dijo el prelado, se trata de un encuentro de fraternidad universal, no hay ninguna mención a Jesucristo ni a la Iglesia, que es Su Cuerpo. Dijimos que, evidentemente, la actuación del neo-cardenal constituye un verdadero acto de descristianización de la Iglesia Católica, o bien un auténtico golpe de Estado contra su Fundador y Cabeza suprema, afirmado explícitamente, aunque al igual que todo politiquero mentiroso, dijo que sus palabras habían sido sacadas de contexto, olvidando que el hombre es esclavo de sus palabras y dueño de sus silencios, sobre todo ahora que todo queda filmado.

2. Pusimos en evidencia también que para justificar esta cancelación y ausencia de Jesucristo como centro del encuentro, el prelado portugués no tuvo mejor idea que recurrir a la mentira descarada, a la desinformación o la ignorancia, ya que dijo que la invitación a participar en la Jornada Mundial de la Juventud “nunca es para los católicos (...), nunca los Papas hicieron una invitación para los jóvenes católicos (a la JMJ), siempre fueron invitaciones a los jóvenes del mundo entero”[2], afirmación del neo cardenal que está totalmente y absolutamente alejada de la verdad.

En primer lugar, quien instituyó e institucionalizó la celebración anual de la Jornada Mundial de la Juventud, a partir de 1986, fue el papa San Juan Pablo II. En segundo lugar, el santo Pontífice polaco dejó siempre bien en claro que el centro y el fin de las Jornadas fue y ha sido -hasta ahora- el encuentro de los jóvenes con Jesucristo y su conversión a Él, en el marco de la Evangelización y de la celebración de la Santa Misa, memorial de la Ultima Cena, Pasión y Resurrección del Señor, con la finalidad de llevar a todos los concurrentes a la conversión hacia Cristo:

•“Que Jesús sea la ‘piedra angular’ de vuestras vidas y de la nueva civilización que en solidaridad generosa y compartida habréis de construir. No puede haber auténtico crecimiento humano en la paz y en la justicia, en la verdad y en la libertad, si Cristo no se hace presente con su fuerza salvadora” (Mensaje para la II Jornada Mundial de la Juventud-1987);

•“Vosotros todos, estoy seguro, queréis establecer vuestra vida sobre fundamentos sólidos, capaces de resistir las adversidades que no pueden faltar: queréis fundarla sobre la roca. Entonces, de frente a vosotros, esta María, la Virgen de Nazaret, la humilde sierva del Señor que os muestra a su Hijo diciendo: «Haced lo que Él os diga»; es decir, escuchad a Jesús, obedeced a Jesús, a sus mandamientos, confiad en Él. Éste es el único programa de vida para realizarse auténticamente y ser feliz.

Ésta es la sola fuente que le da un sentido profundo a nuestra vida
”; “Escuchando las palabras que María pronunció en Caná de Galilea: «Haced lo que Él os diga», tratad de construir vuestra vida, desde el principio, sobre el sólido fundamento que es Jesús” ((Mensaje para la III Jornada Mundial de la Juventud-1988))

•“Con ocasión de esta V Jornada Mundial de la juventud, deseo invitaros a todos a un redescubrimiento de la Iglesia y de vuestra misión en ella, como jóvenes”; “Estoy seguro de que muchos de vosotros, meditando el misterio de la Iglesia, sentirán en lo más profundo del alma la llamada de Cristo: ‘Ven tú también a mi viña...’. Si oís esta voz dirigida personalmente a vosotros, no dudéis en responder ‘sí’ al Señor. No tengáis miedo, porque servir a Cristo y a su Iglesia con radicalidad es una vocación maravillosa y un gran don. Cristo os ayudará” ((Mensaje para la V Jornada Mundial de la Juventud-1990));

•“Las Jornadas Mundiales de la Juventud [son] significativos ‘altos en el camino’ en vuestro itinerario de jóvenes cristianos, invitación continua y urgente a fundar la vida sobre la roca que es Cristo” (XV Mensaje para la Jornada Mundial de la Juventud-2000);

• “al comienzo del tercer milenio, el Papa os indica una vez más la cruz como camino de vida y de auténtica felicidad. Desde siempre la Iglesia cree y confiesa que sólo en la cruz de Cristo hay salvación” (XVI Mensaje para la Jornada Mundial de la Juventud-2001);

•“La adoración del Dios verdadero constituye un auténtico acto de resistencia contra toda forma de idolatría. Adorad a Cristo: Él es la Roca sobre la que construir vuestro futuro y un mundo más justo y solidario. Jesús es el Príncipe de la paz, la fuente del perdón y de la reconciliación, que puede hacer hermanos a todos los miembros de la familia humana” (XX Mensaje para la Jornada Mundial de la Juventud-2005).

Como se puede ver y apreciar, “la finalidad principal de las Jornadas es la de colocar a Jesucristo en el centro de la fe y de la vida de cada joven, para que sea el punto de referencia constante y la luz verdadera de cada iniciativa y da toda tarea educativa de las nuevas generaciones”. Es decir, la Jornada Mundial de la Juventud como tal, en su conjunto, es “una continua y apremiante invitación a fundamentar la vida y la fe sobre la roca que es Cristo”, lo que significa que “las Jornadas de la Juventud no son ritos convencionales, sino acontecimientos providenciales, ocasiones para que los jóvenes profesen y proclamen cada vez con más alegría su fe en Cristo.

Estando juntos pueden interrogarse sobre las aspiraciones más profundas, experimentar la comunión con la Iglesia, comprometerse con la urgente tarea de la nueva evangelización”[3]. Pero el objetivo de don Américo Aguiar es ridículamente otro absolutamente contrario al de San Juan Pablo II, como si un neo cardenal recién llegado tuviera la capacidad y la autoridad moral de contradecir y corregir a un Pontífice probado en la fe y en el sufrimiento como ha sido y es san Juan Pablo II. Evidentemente, todo es posible en el burdel bergogliano.

3. En un amable correo electrónico que nos enviara días pasados en respuesta a nuestro artículo ya citado, don Américo Manuel Alves Aguiar dice que la JMJ es una “invitación a todos los jóvenes del mundo a una experiencia de Dios”, lo cual es “exactamente lo que queremos proporcionar a los jóvenes de todo el mundo.

Queremos acoger a cada uno con los brazos abiertos y con el rostro de alegría que da testimonio de Cristo vivo. En nuestros corazones y en nuestras vidas. Queremos conocer a todos los jóvenes y dar a conocer las raíces, las razones de nuestra Fe… una persona, Jesucristo”. Todo ello con el objetivo de lograr que estos jóvenes, “volviendo a sus geografías y vidas, deseen cambiar sus vidas, cambiar el mundo. Queremos que se pregunten sobre sus vocaciones… sobre la razón de nuestra alegría”.

Como se puede apreciar, esta versión 2023 de la JMJ no tiene nada que ver con las que instituyó e impulsó san Juan Pablo II: se trata de una “experiencia de Dios”, no un encuentro con Jesucristo; se trata de “lo que queremos”, no de evangelizar ni proclamar; “queremos… queremos… queremos dar a conocer las razones de nuestra Fe”, no de dar a conocer a Jesucristo y seguirle”; que los jóvenes “se pregunten sobre sus vocaciones y sobre la razón de nuestra alegría”, es decir, “nosotros, lo que sentimos y lo que irradiamos” es el centro y fin de la Jornada, no la presencia viva y real de Cristo: una Iglesia sin Cristo, un Dios difuso indefinido.

Para justificar esta terapia grupal juvenil, el neo cardenal dice que “la JMJ nunca ha sido, no es ni debe ser un evento para proselitismos, mas bien al contrario, es y debe ser siempre una oportunidad para conocernos y respetarnos como hermanos”.

En este punto, es evidente que el prelado portugués, más que argumentar y justificar, rebuzna, ya que confunde evangelización con proselitismo, como hacen sus mentores que trampean el Evangelio; por otro lado, deforma o mutila el sentido original de la JMJ, al mutarlo en un encuentro para fraternizar, no para encontrar a Jesucristo y comprometerse con El.

Y, finalmente, delira inventando que “Pedro dice que la Iglesia no impone, propone”, lo cual no está en ninguna de las Cartas petrinas. Salvo que en su imaginación crea que el obispo de Roma es “Pedro”, cuando en realidad es Sucesor de Pedro, el 266º de la cadena de los Pontífices, no el primero de la serie. Que además en realidad no propone, sino impone: protección, encubrimiento, amnistías y rehabilitaciones para abusadores sexuales (Inzoli, Zanchetta, Rupnik, etc.), y destierro y expulsión para servidores fieles de la Iglesia, como los tres secretarios privados de Benedicto XVI (Josef Clemens, Georg Gänswein, Alfred Xuereb), monseñor Daniel Fernández Torres (ex obispo de Arecibo/Puerto Rico), el sacerdote estadounidense provida Frank Pavone, el sacerdote Jesusmary Missigbètò (miembro del Opus Dei), y tantos otros.

4. Aval pontificio al golpe de Estado contra Nuestro Señor Jesucristo
Nos preguntábamos en nuestro anterior articulo “¿Cómo es que puede darse tal felonía en las mas altas esferas de la Iglesia institucional?”. En realidad, es que el prelado portugués “no se cortó solo”, sino que en realidad tuvo y tiene el aval de la jerarquía máxima, como lo prueba el video-mensaje que hace pocos días el obispo de Roma dirigiera a los jóvenes que participarán o participarían en la adveniente Jornada[4]. Porque en el círculo de amistades de don Jorge Mario, esto solo puede hacerse con su aval.

En este mensaje, el obispo de Roma comienza hablando de las crisis que han afectado al mundo en los últimos años -pandemia, economía, guerra en Ucrania- [sin ninguna mención al genocidio abortista planetario -75 millones de niños por nacer asesinados por año-, la concentración de la riqueza en muy pocas manos, el envejecimiento poblacional mundial], exhorta a los jóvenes a celebrar un evento “joven, fresco, con vida, con fuerza, creativo”, porque para que sea exitosa la Jornada y no salga mal los jóvenes tienen que ser “poetas”. Caso contrario, “la Jornada va a salir mal”. ¿Y Jesucristo dónde está? Lamentablemente, el obispo de Roma se olvidó de mencionarlo y hacerlo presente, al igual que en otros video-mensajes que envió para invitar y entusiasmar a los jóvenes[5].

Esta postura la ratificó don Jorge Mario al llegar a Lisboa ayer, 1 de agosto, cuando dijo que “la fe nace por atracción”, “no por proselitismo, nunca […], ya que uno no se vuelve cristiano porque sea forzado por alguno, no, sino porque es tocado por el amor”[6]. Es decir, gracias al “misionero con celo apostólico” Jesús “pasa”, y el que mira lo que hace y dice el misionero es “atraído”, porque es “tocado por el amor”. En otras palabras, Jesús no se hace presente sino que “pasa” gracias al misionero, y el observador “cree” porque es “atraído”.

Pero esto que afirma el obispo de Roma se contradice con la doctrina católica bimilenaria, confirmada en el Magisterio eclesial: la fe es obedecer (ob-audire) a la Palabra escuchada, es “someter libremente y totalmente la inteligencia y la voluntad a Dios que se revela”[7]. Para que haya fe, primero hay que escuchar, después asentir, aceptar y asumir lo escuchado, lo que permite llegar a amarlo realmente, porque solo se puede amar lo que se conoce. La fe es un acto de la inteligencia y de la voluntad, lo escuchado impacta porque es verdadero y cierto (reconocimiento de la inteligencia) y luego se lo acepta y asume (aceptación de la voluntad).

En realidad, esta “antropología bergogliana de la fe” y su prohibición de la evangelización (mal llamada proselitismo), se basa más bien en la antropología del clan Soros y del Nuevo Orden Mundial: no importa en lo que se cree, todas las religiones son buenas, no hay necesidad de ninguna conversión a Dios por Jesucristo, lo mas importante es la fraternidad universal, etc.

Es por eso que don Jorge Mario Bergoglio es “fiel” a su consigna de prohibir el proselitismo, es decir, la conversión a Jesucristo producto de la acción evangelizadora, porque para él “evangelizar” es dar testimonio de Cristo e irradiarlo mediante nuestras acciones bellas, que el otro vea en mi lo bueno que soy porque tengo fe, pero aceptando y respetando en el otro su diversidad, porque es distinto a mí (¿?????).

Nada de evangelizar las culturas, como decía san Juan Pablo II; nada de fomentar el dialogo entre razón y fe, para demostrar que la Verdad última de todo conocimiento y obrar moral es Dios hecho hombre en Jesucristo, en unidad con el Espíritu Santo, como ha enseñado Benedicto XVI. No, para don Jorge Mario “evangelizar” es mostrar, mientras que convertir es “proselitear”, con perdón del neologismo bárbaro que acabo de inventar, al estilo bergogliano.

Bien le convendría a nuestro compatriota repasar las páginas iniciales del Catecismo, porque con sus heterodoxias doctrinales está dando un golpe de Estado contra el mismo Jesucristo y desplazándolo, para mutar a la Iglesia del Señor en un antro edificado a imagen y semejanza del transhumanismo del Foro Económico Mundial, para mayor gloria de la Sociedad Abierta de Karl Popper y del clan Soros.

José Arturo Quarracino
2 de agosto de 2023
Adnarim miranda compartió esto
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Lulu Nava
Desde Roncalli hasta la fecha... los cambios hechos en las ordenaciones sacerdotales y consagraciones de obispos, iniciando el CVII han sido brutales! Sin contar con las demas y muchisimos cambios realizados. Cada quien es responsable de formarse y saber a quien siguen.
Esteban Santoyo Roque
No es traición, es continuidad del Concilio Vaticano II y de lo enseñado por Juan Pablo II.