Oscar Peña
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Este testimonio lo tome de una comunidad de WhatsApp del padre Carmelo de Canarias.

*TESTIMONIO DE ALGUIEN QUE NACIO EN LA MISA MODERNA Y LUEGO DESCUBRIÓ LA TRADICIÓN*

Yo no nací en la Tradición, ni crecí en ella.

No vengo de familia de abolengo, ni bien constituida. Nadie me enseñó lo que yo sé y lo poco que otro me pudo llegar a decir fue de lo poquito que sabía por su pobre formación religiosa.

No me son desconocidas la guitarra, la Renovación Carismática, la misa dando la espalda a Cristo y dada a la gente. No me son extrañas los cantos, la comunión de rodillas, el Santísimo en el costado.

Tampoco me son desconocidos los dolores. Y los errores que cometí. Ser el relleno de cada misa, el que tenía que esperar afuera porque pudo más un prejuicio y un juicio del libro sólo por su portada.

Y también fui niño, fui adolescente.

Uno más del montón. Especial para algunos. Repulsivo para otros. Amé a Francisco, lo defendí mil veces, dejándome seducir por su lío. Fui a verlo a Chile con la esperanza de poder saludarlo de cerca.

Defendí cualquier disparate que hoy critico. Fui papólatra, modernista. Y en su momento también fui detractor de la Misa Tradicional.

La creí evento de gente rica, elitista, superficial. Yo fui de ese catolicismo social de los pobres pero muy pobrista. De ese pacifismo desmedido que nunca me dio la paz.

Y la ignorancia y los malos consejos me nublaron de ella. Fui en secreto a visitar a una pequeña capilla tradi en el medio del campo. A escondidas por terror a la crítica.

Pero no me convenció demasiado o quizá estaba tan preocupado por lograr el cariño de gente por la que me arrastré mil veces como un enamorado no correspondido que no pude ver más allá.

Casi 10 años así. A la deriva. Queriendo mandar todo al carajo en algún momento. Solo, sin atención pastoral, llegando a mi casa con ganas de no salir o caminando los fines de semana mirando cómo los demás disfrutarom la camaradería sin mí.

Fui excluido y marginado de ahí. Porque el Año de la Misericordia no alcanzó lugar para mí. Sólo por no encajar en los lineamientos planteados, por prejuicios y lapidaciones en el atrio de la parroquia porque sufrir por un poco de amor les parecía un capricho.

Yo también quise un padre y se fue. Yo también quise una madre y falleció. Yo también quise hermanos y perdí cuatro en vida. Quise a mi abuela y la pobre también se me murió. Quedé solo pero eso no alcanzó.

También tuve sueños, anhelos, ilusiones. Pero mi lugar asignado era el afuera o la parte de atrás. O la iglesia evangelista a la que me querían mandar. Porque daba lo mismo ser católico que evangelista.

Fui eso, el descarte de la diócesis. Sólo mercedor de lástima y de algún sanguche a la salida de misa.

No es que quiera victimizarme. No lo necesito. No tengo problemas en asumir responsabilidades de los errores y pecados.

Me callé muchas veces. El amor propio lo confundí con egoísmo. Resignado a vivir entre ancianos porque la juventud bergogliana no tenía lugar para mí y había que pagar derecho de piso.

Un día el valor pudo más y me salí. Me cansé. Me harté. Y ahí apareció la Misa Tradicional.

Fui sabiendo que lo perdí todo y que no tenía más que perder. Y sin embargo, estaba ganando.

Olor a silencio, a amor, a intimidad. Me sentí por primera vez en mi casa. No entendía Latín. Sólo sé algo de italiano y francés. O por lo menos me defiendo.

No necesitaba entender Latín. Sólo era dejarme llevar. Era dejarme enamorar, soñar como un chico. Confesar y aprender a confesarme bien.

Ahí conocí el verdadero amor. Y escribiendo esto es lo que hace que deje el pasado atrás. Lo perdone y me perdone con el tiempo. Respetando que las heridas necesitan tiempo para sanarse. Conociendo el amor de San José, mostrado por mi profesional.

Ese santo que tanto ignoré cuando era modernista.

Y por eso y otras razones más, elegí a mi santo tutelar y le "pedí prestado" el nombre. Mi misión de laico es también contar lo que viví y vivo en la Misa Tradicional. Nunca seré como el gran Pío X pero me encargaré de contar lo que he visto y vivido como él tan sabiamente lo escribía.

Estoy conociendo la amistad, el cariño de mucha gente aún con sus errores y aciertos.

No soy ejemplo de nada. Sólo de lo que no se debe hacer. Pero luchando por vencerme a mí mismo. Con la ayuda de la Virgen, de la que soy su insoportablemente devoto. Como diría un evangelista "sos un enfermo de hiperdulía".

Insulto que para mí es un gran halago.

Con mi humor irónico y rancio, puedo contarlo. Reírme de ciertas cosas y aprender otras a la par de todos.

Me parece aún hermoso que pueda poner en palabras mi historia. Tan real como la de cualquiera de mis lectores. Que lo que haya recibido gratuitamente, lo pueda dar de la misma manera.

Y acá estoy, abrazandome a la cruz y a la misión emprendida. Rezando por la Iglesia y aceptando que soy humano y falible. Apasionado y a la vez intenso y atravesado en mis convicciones. En el aprendizaje más importante de mi vida, para devolver algo de lo tanto que me dieron.

Aprendiendo a rezar en el Calvario de cada Sagrada Misa, queriendo algo del alma de Juan y otro poco de la devoción de las mujeres santas para estar más cerca de Jesús y de su Madre.

Simplemente apelo a sus oraciones. Y que sea todo para Él. Porque sólo por Él sigo vivo y de pie, a pesar de mis tantas caídas que son necesarias para acrisolar mi propia alma.

(José Sarto)
Lulu Nava
Si yo hubiera escrito mi caminar por la fe, en un 99% seria igual a este. No tengo ningun merito y solo puedo decir que sin la misericordia de Dios, no habria dado con la fe tradicional. No sabia siquiera que existiera. No me invitaron amistades, no me hablaron de ella mis mayores, se fue presentando estudiando, leyendo y amando la doctrina de Cristo. Busque a Cristo mas que cualquier otra cosa y …More
Si yo hubiera escrito mi caminar por la fe, en un 99% seria igual a este. No tengo ningun merito y solo puedo decir que sin la misericordia de Dios, no habria dado con la fe tradicional. No sabia siquiera que existiera. No me invitaron amistades, no me hablaron de ella mis mayores, se fue presentando estudiando, leyendo y amando la doctrina de Cristo. Busque a Cristo mas que cualquier otra cosa y en el encierro di con la fe que le dio tantos santos a nuestra iglesia. Vivo en una ciudad y somos una comunidad muy pequeña y los modernistas no quieren escuchar de esta vida de fe, yo no les insisto, pues prefiero que Dios les hable a traves de mi testimonio. Cosas que ahora conozco, por venir del catecismo del concilio de Trento, me han acercado a Jesus de una forma en la que no conoci antes y mi forma de vivir y expiar no me eran conocidas, por ignorancia de la doctrina. Aunque estoy en una pequeña comunidad, nunca antes me supe mas en casa que antes, llegue a casa! Gracias Señor! Viva Cristo Rey y Su inmaculada Madre, la Virgen Santisima. Mir oraciones por Ud. me encomiendo a las suyas.
Oscar Peña
Creo que nadie somos merecedores de Regalo tan Grande y hermoso. Solo que la Misericordia de nuestro DIOS no tiene límites. Yo también como este hombre anduve rodando de aquí para allá, hasta que EL SEÑOR me hirió con su amor y desde entonces vivo enamorado de mi creador. Bendicione y cuente con mis oraciones.