Nacho Argote

MARCELINO PAN Y VINO PELÍCULA 1954 A COLOR

El milagroso Cristo de «Marcelino, pan y vino»
Por Javier Navascués
29/05/2025 Iglesia
La película Marcelino, pan y vino, de la que se cumplen 70 años fue uno de los grandes fenómenos del cine religioso español. ¿Pero dónde fue a parar luego el famoso Cristo que hablaba con el niño? Nos cuenta la historia la priora de las Carmelitas de Don Benito (Badajoz), la Madre María Guadalupe de Santa Teresita.
¿Qué importancia tuvo en su tiempo la película de Marcelino pan y vino?
Para mí, en el ambiente que se vivía entre los jóvenes de nuestro tiempo, fue una película muy bonita, con muchos valores espirituales y morales, de la cual se podían destacar muchas cosas entre otras la bondad de los frailes, el interés y cariño con que acogieron a Marcelino. La amistad del niño con Jesús y la esperanza en la vida futura y eterna, en el cielo volveremos a encontrar a nuestros seres queridos y todo lo bueno que aquí no logramos alcanzar como Marcelino encontró a su mamá.
Pero al fin y al cabo tampoco sabía mucho el alcance o importancia que tenía la película fuera de nuestro entorno parroquial, acción católica o Hijas de María, etc. Los jóvenes de nuestro tiempo no teníamos tanto acceso a la comunicación y ni siquiera sabía que ese Cristo admirado y famoso se encontraba a tan poca distancia. Soy de un pueblo extremeño muy cerca de Don Benito.
¿Cómo surgió la idea de que el famoso Cristo viniera al convento de Don Benito?
Fue idea, intención y cariño de Don Miguel López Cabrera, ingeniero de sonido de la película y hermano de nuestra Hermana de comunidad Isabel de Jesús (Catalina López Cabrera) muy santa por cierto. Este señor era de la localidad extremeña de Guareña, muy cerca de Don Benito, y conocía bien las necesidades de la comunidad en aquel tiempo, cuya iglesia había sido devastada y destrozada durante la guerra civil.
El convento sirvió de cuartel, de cárcel y de todo… Desde la fundación, la iglesia tenía un retablo muy sencillo pero bonito, presidido por nuestra Santa Madre Teresa como titular del monasterio, y a ambos lados Nuestro Padre San Juan de la Cruz y San Elías profeta. Pero fue sacrílegamente destruido. Don Miguel, viendo que las Madres solo tenían unas telas como dosel en el ábside del altar mayor de su pequeña iglesia, pidió al director Don Ladislao Vajda el Cristo “para las monjas de su hermana”. Y así, la imagen fue una donación de los estudios cinematográficos de CHAMARTÍN, hoy estudios BUÑUEL de TVE en Madrid. Don Miguel nos decía con alegría y cierto orgullo: “Fue mía la idea de traer el Cristo de Marcelino Pan y Vino a esta iglesia del convento de Don Benito. Y en el desembalaje estuve dentro del convento y tuve la gran suerte de abrazar a mi hermana Isabel de Jesús, a quien no veía hacia años sino a través de rejas en el locutorio conventual”.
¿Hasta qué punto destacaría la generosidad del director de la película?
El director de la película era húngaro, Don Ladislao Vajda, con el cual trabajó Don Miguel en otros rodajes como técnico de sonido más veces. La Imagen de Jesús Crucificado, una vez terminada la película de Marcelino no tenía ningún valor para los estudios: la hubieran desechado y llevado a otro sitio. Como hemos dicho, fue Don Miguel quien la pidió y trasladó a nuestra casa. Como no hay casualidades, sino providencias de Dios, Cristo mismo quiso quedarse en esta imagen para siempre con nosotras. ¡Jesús es el tesoro del Carmelo! Es la perla preciosa de la que habla Él mismo en el evangelio. Una perla que, como nos decían las Madres de entonces, se nos dio sin tener que vender nada, se nos entregó como Regalo sin pedirlo, como una de tantas gracias que Nuestro Señor y Nuestra Madre Santísima han hecho a este Carmelo desde su fundación en el año 1883 por las Madres Carmelitas Descalzas de Medina del Campo (Valladolid), segunda fundación de nuestra Santa Madre Teresa de Jesús, en 1567.
¿Qué más nos puede decir de Don Miguel?
Creo están dichas muchas cosas de Don Miguel… Primeramente era un hombre de Dios. Procedía de una familia muy cristiana, y muy piadosa. Su padre murió durante la guerra civil, precisamente por dar testimonio de su Fe; él tenía una familia numerosa, la cual traía con su esposa tres o cuatro veces al año a ver a su hermana y a la comunidad, de la cual siempre fue gran amigo y bienhechor. Nos contaba que la película podía dar lugar a un capítulo inacabable de anécdotas con Pablito Calvo y otros actores; y como fue tan exitosa, él acompañó al niño Pablito en el recorrido por toda América. Y en Berlín donde la película obtuvo el primer premio de oso de oro. En el viaje de regreso le tenían por el padre de la criatura y le daban felicitaciones.
¿Cuáles han sido las principales gracias y conversiones que ese Cristo ha traído al convento? ¿Podría destacar alguna?
Muchas gracias ha traído, y el poder orar ante Él es ya una gracia muy grande. Recuerdo cuando siendo novicia y la Madre Maestra nos llevaba a la iglesia, nos señalaba el frontal donde está puesto el Cristo que tiene un letrero grande que dice así en latín: “SALUS NOSTRA IN MANU TUA” y la crecía el fervor y entusiasmo diciendo: “Hijas, nuestra salud está en Sus manos, miradlo”. Y volvía a repetir una y otra vez el versículo en latín.
Tuvieron mucho acierto las Madres al poner ese versículo del salmo 30junto a la imagen del Cristo. Da mucha devoción. Una de las Hermanas se vino a este convento por una gracia concedida por el Cristo de Marcelino. Y otra de nosotras cuenta que cuando leyó el cuento le impactó tanto que quería saber dónde estaba ese Cristo y lo buscaba afanosamente sin lograr encontrarlo, y cuando entró en el convento sin saber nada, se llevó la sorpresa de que estaba aquí. (Esta hermana es del Perú y desde allí vino y encontró al Cristo en este Carmelo).
Otra de las conversiones que contaba Don Miguel era que dos años después del estreno de la película, estando un día en los estudios con el director Vajda, estele enseñó una carta del padre de una familia japonesa, que se había convertido toda ella al catolicismo por la visión de la película. La carta, escrita en japonés y traducida al inglés, era emocionante. Yo he conocido peregrinaciones de polacos y de otras partes de Europa, incluso de Rusia, que han venido por alguna gracia que les ha concedido el Cristo y porque querían conocerlo. Hay que tener en cuenta que el cuento de Marcelino Pan y Vino ha sido traducido a 26 idiomas y en español es ya la 141 edición.
¿Por qué impacta tanto el Rostro sufriente del Cristo?
Estoy convencida que el éxito que ha tenido y tiene esta película, es por el bien espiritual que ha hecho. Y la parte fundamental de ella es el Rostro del Cristo que, a pesar del tremendo dolor de la crucifixión, habla de la dulzura y paz que requiere el argumento… Jesús clavado en la cruz, ese Amigo entrañable a Quien el niño, necesitado como Él de Amor, se preocupaba, preguntándole: ¿Tienes hambre? ¿Tienes frío? … Y Le daba de comer todos los días a escondidas de los frailes del convento… Ese Marcelino llevaba a Jesús lo que Jesús nos da, su Cuerpo y su Sangre, un trozo de pan y un poco de vino, que es también una alegoría de la Eucaristía, que siempre está unida a la cruz. Los diálogos de Marcelino con Jesús son conmovedores.
¿Evoca un poco al Cristo llagado ante el que se convirtió su Santa Madre Teresa?
El Cristo llagado de la Santa Madre es impresionante, y ella que era una gran enamorada de la humanidad de Jesús, cambió su vida experimentando una profunda sensación de culpa y arrepentimiento por la falta de agradecimiento a su sufrimiento y amor infinito.
Por ello es una gran defensora de la Humanidad Sacratísima de Jesús, porque lo ve como presencia divina, viva y cercana; un modelo de perfección a seguir, resaltando siempre su amistad, su ayuda en la tribulación. “Aunque es Dios es verdadero Hombre y se compadece de nuestras flaquezas”. No cabe duda que si la Santa Madre hubiera tenido cerca a este Cristo habría orado con la misma intensidad y devoción que ante el “Cristo muy llagado” que ayudó a su conversión, o ante el “Cristo de los lindos ojos” que hizo pintar en una ermita de su primer conventico de San José de Ávila, y al que tanto le gustaba mirar…
¿Por qué no quiere que se banalice como un mero objeto de turismo? ¿Por qué merece la pena visitar al Cristo y con qué actitud hay que hacerlo?
Sería una pena que solo por curiosidad o ruta turística se visitara el Cristo. Es una imagen del Señor que tenemos que ver como lo que es y lo que representa. Según la actitud que tengamos sacaremos más o menos provecho para nuestra vida espiritual. En cuanto a las visitas, nosotras somos una comunidad contemplativa de clausura, y no tenemos una persona fija para ocuparse de la puerta de la iglesia, por lo que el Cristo solo se puede visitar a las horas de la Santa Misa de la comunidad, y cuando está abierta la iglesia en las fiestas que tenemos exposición del Santísimo Sacramento: como la Santísima Virgen del Carmen, el 16 de julio; nuestra Santa Madre Teresa, el de octubre, y otras. También por medio de la Casa de cultura, pidiendo una cita. Gracias a Dios los que lo visitan suelen ser familias piadosas o personas que lo hacen por devoción.
¿Tiene algo más que decir sobre el Cristo o la película?
Al ser este año el 70 Aniversario del estreno de la película de “Marcelino Pan y Vino”, como curiosidad puedo decir que los exteriores de la iglesia que salen en la película se hicieron en el Cristo del Caloco en San Rafael (Sierra de Guadarrama), y es curioso el parecido con la capilla de nuestro convento de Don Benito, sobre todo antes de los arreglos de traer el Cristo, con su dosel actual, que más bien le quita la belleza y sencillez primitiva. El tema o historia de la película está fundamentado en el cuento del escritor y periodista Don José María Sánchez Silva. Este señor tenía tres hijas, y a cada una regaló, dedicándoselo, un cuento escrito por él. El de “Marcelino Pan y Vino” se lo dedicó a su hija Sara. Esta se hizo religiosa y nos visitó en nombre de su padre, trayéndonos saludos suyos muy efusivos y cariñosos. En el archivo de la comunidad se conserva un ejemplar de “Marcelino Pan y Vino” dedicado y firmado por él, y alguna carta de otra ocasión.
¿Querría decir algo más para finalizar?
Me gustaría dirigirme a los jóvenes que puedan leer esto, diciéndoles que no tengan miedo de entregarse al Señor. Si quieren ser felices, síganle, es muy buen pagador: Él da, no el ciento, sino el mil por uno. Una entrega a Jesús para siempre, en el sacerdocio o en la vida religiosa, es el colmo de la dicha. La Regla del Carmelo nos exhorta a “vivir en obsequio de Jesucristo”. Ser un regalo para Él, y para los hermanos, siempre es la mejor bienaventuranza y recompensa de vida eterna. A las jóvenes que estén llamadas a la vida contemplativa, quisiera decidles que en nuestro Carmelo, junto al Cristo de Marcelino, pan y vino, hay 3 o 4 plazas disponibles…

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Equivocarse de redil es grave, señores obispos

Homilía leída en la inhumación de Francisco Franco
Querida familia:
Nos encontramos ante el altar del sacrificio para participar del misterio de la transustanciación y ser testigos vivos de la actualización sacramental de la pasión, muerte y resurrección de Cristo, y lo hacemos junto a los restos mortales de su Excelencia D. Francisco Franco que tantas veces se postraba como católico ejemplar ante el Misterio Eucarístico que ahora vamos a celebrar.
En el Sacramento de la Eucaristía somos testigos, místicamente hablando, de cómo Nuestro Señor Jesucristo abre de par en par su Corazón a la humanidad "y al punto sale sangre y agua" (Jn,19,31ss), la sangre que simboliza la vida que se entrega y el agua que manifiesta el espíritu que se dona, Sangre y Agua de un Dios encarnado que se ofrece en el altar de la cruz como víctima propiciatoria por todos los hombres y como alimento de salvación que nos hace gustar, ya en este mundo, las delicias del Cielo prometido.
Esa Patria Celeste de la que goza ya nuestro Caudillo, un humilde servidor de Cristo Redentor, que supo donar en gratuidad su vida y el espíritu de un fiel cristiano que sentía como la gracia santificante hacía hogar en su alma y lo lanzaba a la entrega generosa y sacrificial de su ser a Dios y a España, realidades transcendentes, que lo conformaron a lo largo de su vida como cristiano fiel y español ejemplar.
Ahora ya en el lucero anhelado puede contemplar el rostro amado de Cristo y sentir la ternura infinita de nuestra Madre del Cielo hasta que llegue la anhelada resurrección futura. Vive el sueño de los justos y goza ya en la Patria definitiva del beso de Dios.
Nosotros no podemos comprender la gran afrenta que algunos están haciendo con sus restos mortales, pero estoy convencido que él lo asumiría como un sacrificio más por Dios y por España, el era un cristiano de tal altura espiritual que sabía descubrir que "no hay que temer a los que matan el cuerpo, pero sí a los que matan el alma"(Mt.10,28ss.), por ello nosotros comprendiendo y asumiendo las palabras de Jesucristo, no nos asustamos de aquellos que profanan una tumba, pero si tememos a aquellos que pueden matar nuestra alma que a Dios pertenece.
Quizás la rabia carcoma nuestro corazón, pero no podemos consentir que estos hechos atroces endurezcan nuestro espíritu, dejemos que la fuerza del Espíritu divino vaya moldeando nuestro corazón de piedra en un corazón de carne (Cfr. Ezq 11, 19ss), para que, siendo testigos del amor de Dios, seamos como lo fue el Caudillo, constructores de un mundo nuevo que cimentado en los valores evangélicos se transforme en una verdadera Civilización del Amor.
Por ello, desde la serenidad del alma plena de la gracia vamos a recordar a Su Excelencia, como lo que fue en esta vida mortal, un Bienaventurado:
1.- Bienaventurado Excelencia porque supo asumir ante Dios la pequeñez y la pobreza de su corazón, porque era pobre de espíritu, y como aquellos deportados de Babilonia, anhelaba constantemente el reencuentro con el Dios del amor.
2.- Bienaventurado por la lágrimas que derramó durante toda su vida, porque ellas purificaron su alma y ahora recibe el consuelo del Dios Altísimo.
3.- Bienaventurado por su sencillez y humildad en la entrega sacrificial a la Fe perseguida, a la Patria amada y a su familia, que siendo todo el pueblo español, se centra en aquella que Dios le regaló, su mujer su hija y sus nietos y biznietos; por ello ha entrado en la Tierra de Promisión.
4.- Bienaventurado por su hambre y sed de justicia que fue guía de su ser y la proclamo siempre desde la atalaya de su existir, por eso goza ya de la Justicia de un Dios que le amaba desde antes de la Creación.
5.- Dichoso es Ud. Excelencia por su compasión y su entrega a los más desfavorecidos en momentos de extrema necesidad, por implantar la Justicia Social en nuestra Patria, por dar trabajo, vivienda y sanidad a todos, por ello ha sido recompensado con la compasión de Aquél que es la Vida Eterna.
6.- Bienaventurado por su limpieza de corazón que le llevaba al sacrificio extremo por los demás sin pedir nada a cambio, bienaventurado por sus desvelos y su amor infinito a la fe que siempre profesó, dichoso por ofrecerse a sí mismo por la construcción de una España mejor, ello le llevará a poder contemplar el rosto amante de Dios, no como una teofanía sino con los ojos del alma que anhela gozar de esa unión trascendente.
7.- Bienaventurado por la Paz que nos entregó y mantuvo a lo largo de tantos años, una Paz que llevó a la Reconciliación que algunos pretenden destruir. Por ese amor a la Paz fue, es y será llamado Hijo de Dios.
8.- Dichoso por haber sido perseguido por causa de la justicia, durante toda su vida y ahora en su muerte. Vuestra Excelencia que vive ahora en la intimidad de Dios, sabe a ciencia cierta que la única justicia verdadera es la divina y que... "al atardecer de nuestro existir seremos examinados en el amor" (S. Juan de la Cruz).
9.- Dichoso Ud. mi General que por defender la Fe Católica y el Santo Nombre de Jesucristo ha recibido, insultos, calumnias y persecución, en la Vida y en la muerte, por eso ahora puede reconocer los rostros de "esa multitud incontable de hombres, mujeres y niños que con vestiduras blancas y con palmas en las manos están alrededor del Cordero inmolado ya que han derramado su sangre" (cfr. Apoc. 7,9). A ellos la Gloria, a aquellos mártires que han regado con su sangre las tierras de nuestra Patria por amor a Cristo, y que la Iglesia proclama oficialmente como tales. Ahora pasadas las contiendas pueden contemplarse en el gozo del cielo cara a cara.
Por todo esto, a pesar de tener que volver a inhumar los restos de Francisco Franco, el gozo de saber y sentir que ya goza de la Patria Celeste, nos ayuda a serenar el espíritu y nos mueve a dar gracias a Dios por el Don de este Soldado de Cristo que donó en gratuidad su vida por Dios y por España.
Es por ello que ahora con inmensa paz en el alma celebramos la Santa Misa por su eterno descanso sabiendo como diría San Agustín que "Nos hiciste Señor para Ti, y nuestro corazón está inquieto, hasta que no descanse en Ti". Damos infinitas gracias a Dios por él, por Francisco Franco. Amén.