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Mensaje del Prelado del Opus Dei (19 marzo 2021)

Mensaje del Prelado (19 marzo 2021)

Con ocasión del inicio del Año de la Familia y de la solemnidad de san José, Mons. Fernando Ocáriz nos invita a cuidar de modo especial el propio hogar y también a salir al encuentro de otras familias y personas necesitadas.

CARTAS PASTORALES Y MENSAJES19/03/2021

Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

Hoy empieza el año convocado por el Papa Francisco para poner más en primer plano el amor familiar, promoviendo nuevas maneras de acompañar a las familias en su camino hacia la santidad. Esta iniciativa coincidirá, durante algunos meses, con el Año de san José, que comenzó en diciembre pasado. Esta coincidencia puede ser una ocasión para acudir especialmente a la intercesión del santo Patriarca, para que cuide nuestras familias y las de todo el mundo, y también para que muchos jóvenes descubran la belleza de emprender la vida matrimonial, conscientes además de la misión evangelizadora de la familia cristiana.

Durante los meses pasados, por las medidas adoptadas en diversos países durante la pandemia, quizá muchos de nuestros días se han debido desarrollar dentro de la casa, en medio de los ritmos y tareas del hogar. El esfuerzo por vivir en unión con el Señor nos habrá facilitado también afrontar con fe y esperanza situaciones dolorosas: el propio sufrimiento y el de muchos familiares, fallecimientos de seres queridos, situaciones de soledad, enfermedades o tensiones. Habremos intentado acompañar aquellos momentos con nuestra oración, cercanía y cariño.

Estas circunstancias han sido también una ocasión para cuidar más a cada persona –especialmente a los pequeños y a los mayores– y de servir a los demás en las distintas tareas del hogar. Una familia cristiana, a imagen del hogar de Nazaret, requiere la implicación de todos sus miembros en las necesidades de educación, cuidado, descanso, etc. Cada uno aporta un valor necesario e insustituible, aunque la distribución concreta de tareas puede adquirir diversas formas. En este sentido, nos puede servir imaginar la armonía entre José y María, ayudados también por Jesús conforme crecía y podía dar una mano en la casa.

Este año puede ser también una posibilidad de cuidar especialmente el sentido y ambiente de familia en los centros de la Obra y en las casas de todos mis hijos e hijas. A la vez, os animo a buscar maneras de preocuparnos de otras familias, de las personas necesitadas y de los pobres. Estoy seguro de que la iniciativa de cada familia encontrará modos creativos para ser, como deseaba san Josemaría, «sembradores de paz y de alegría» (Es Cristo que pasa, n. 30).

A las familias que no habéis podido tener hijos también se os abre un panorama de apostolado familiar amplísimo: tanto en la llamada a ser, con vuestro amor mutuo, un hogar luminoso para quienes os rodean, como en compartirlo con vuestros amigos, familiares o conocidos, cooperando también así a transformar nuestro mundo en un mejor hogar.

El próximo Encuentro Mundial de las Familias con el Santo Padre, tiene como lema «El amor familiar: vocación y camino de santidad», que nos recuerda muy directamente la predicación de san Josemaría. Tendrá lugar precisamente el 26 de junio de 2022. Encomendemos especialmente a san José los frutos de este año dedicado a la familia, pidiendo al santo Patriarca que nos conceda «la gracia de las gracias: nuestra conversión» (Francisco, Carta Ap. Patris corde, oración final); y también para poder ser, cada uno, mejores testimonios del amor de Dios en el propio ambiente, especialmente en la familia.

Con todo cariño os bendice

vuestro Padre

Roma, 19 de marzo de 2021

San José

Cartas pastorales

19 marzo

Mensaje Fernando Ocáriz

Familia Amoris Laetitia

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Si viviese Escrivá haría lo mismo que hizo en los últimos años de su vida: sufriría lo indecible, rezaría y haría rezar por la apostasía casi generalizada en la verdadera Iglesia de Jesucristo. Se pasó dos años seguidos llorando. Un eclesiástico de la curia romana le había dicho conviene hacerse el muerto. Es lo mismo que está haciendo el Prelado actual, Mons. Ocáriz.
Sobre la Santa Misa, D.Ávaro le preguntó a Mons. Bugnini, el autor de la reforma litúrgica, si permitía a Escrivá decir la Misa anterior al cambio y le dijo no hay ningún problema. Hasta ahora en todos los centros del Opus Dei se dice la misa en Latín y el sacerdote mirando a Cristo. La comunión se recibe de rodillas y en la boca. En las Iglesias publicas que llevan sacerdotes de la Prelatura , suele haber en todas comulgatorios, que ordinariamente se utilizan. Y en estas iglesias en donde no e había altar cara el pueblo el obispo diocesano correspondiente ha obligado a ponerlo.
En sus tres cartas proféticas, dos en 1973 y una en 1974, avisaba de lo que ocurría entonces en la Iglesia que es lo que ve ahora cualquier católico bien informado, e indicaba lo que había que hacer: en primer lugar una lucha sincera por buscar a Cristo en cualquier ambiente en el que uno estuviese. Razar mucho por los obispos y especialmente por el Papa, fuese quien fuese. "Cristo. María. El Papa. ¿No acabamos de indicar, en tres palabras, los amores que compendian toda la fe católica?"
Podía haber hecho lo que hizo Mons. Lefebvre, que hubiese sido un desastre mucho más grande para la Iglesia. En 1970 emprendió muchas peregrinaciones penitentes a santuarios marianos. En vista que los obispos estaban como perros mudos, decidió hacer catequesis de buena doctrina por España y Portugal. En 1974 hizo lo mismo en Brasil, Argentina, Chile Ecuador y Perú en donde padeció una pulmonía. En 1975 en Venezuela y Guatemala. Murió agotado ofreciendo su vida por la Iglesia y por el Papa. Padeció un verdadero martirio sin derramamiento de sangre.
Pueden leer este artículo.

Panama

Bien desilusionada del Opus Dei. Han actuado como si con Francisco no pasara nada. Hacen mil carambolas para citar lo que dice que sea o suene "católico" y se hacen de la vista gorda olímpicamente con todo el colosal desastre que es este señor sentado en Roma. Creo que no aman la Iglesia, porque no hacen nada más que rezar y callar sobre en cómo está destruyendo Francisco la Iglesia. Y el remate ha sido el nombramiento de Fazio de segundo al mando. Tienen las tres campanadas bien enterradas. No creo que Dios permita mirar para abajo a San Josemaría, para que no se le perturbe la paz celestial.