La herética ‘teóloga’ marxista española que inaguró el anti-católico 'sínodo de la sinodalidad' …
Los datos de este artículo han sido recopilados por el Blog católico Laicos Unidos en Cristo y por el Blog católico Argenino Catapulta, cada uno de forma independiente
La ‘teóloga’ marxista española Cristina Inogés Sanz fue la encargada por Bergoglio para inagurar el anti-católico 'sínodo de la sinodalidad'
‘Teóloga’ por la Facultad de Teología Protestante de Madrid, SEUT. Durante diez años (2004-2014), colaboró con la Facultad de Teología de Gotinga (Alemania), participando en las publicaciones 'online'. Actualmente colabora en 'Lecturas diarias', de la iglesia Evangélica del Río de la Plata (Argentina).
Escribe el Argentino Augusto Padilla en su Blog Católico Catapulta:
“El Papa Francisco inauguró oficialmente el Sínodo sobre la Sinodalidad en el Vaticano con la celebración de la Eucaristía en la basílica de San Pedro, el domingo 10 de octubre. El día anterior se celebró un momento de reflexión en el Aula Nueva del Sínodo. El encuentro comenzó con la entronización …Más
Como explicó el Padre Paul Kramer experto en el 3er Secreto de Fátima: “El antipapa y sus colaboradores apóstatas serán, como dijo la Hermana Lucía, partidarios del demonio, los que trabajarán para el mal sin tener miedo de nada”.
Un comentario más de la verdad prevalece
Santa Hildegarda von Bingen, comentando el Apocalipsis, afirma que la homosexualidad ha sido inspirada por el demonio para que se extinga la humanidad.
San Alfonso María de Ligorio refiriéndose a los vicios de la impureza sexual dijo: ¡Oh! lo difícil que es para una persona que ha contraído el hábito de este vicio, enmendar su vida y volver con sinceridad a Dios! lo difícil que es para esta persona que no pongan fin a este hábito que le lleva al infierno.
San Agustín dice que a pesar de que el incasto (lascivo) puede envejecer, el vicio de la impureza no envejece en él. Por lo tanto, Santo Tomás dice que no hay pecado en el que el Diablo se deleita tanto como en este pecado; porque no hay otro pecado en el cual la naturaleza se aferra con tanta tenacidad. Al vicio de la impureza se adhiere tan firmemente el apetito por los placeres carnales que se convierte en insaciable.