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Ricardo Antonio Tapia shares this
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la verdad prevalece
La Babel de Bergoglio ataca la Universalidad, la Unidad de la Iglesia y el antídoto contra las Herejías.
En otras palabras, Bergoglio como todos los herejes se separa fuera de la Iglesia católica.
"El latín es el idioma oficial de la Iglesia, porque es un signo manifiesto de Unidad, así como un antídoto eficaz contra cualquier corrupción de la Verdad Doctrinal, un signo manifiesto de Universalida…More
La Babel de Bergoglio ataca la Universalidad, la Unidad de la Iglesia y el antídoto contra las Herejías.
En otras palabras, Bergoglio como todos los herejes se separa fuera de la Iglesia católica.
"El latín es el idioma oficial de la Iglesia, porque es un signo manifiesto de Unidad, así como un antídoto eficaz contra cualquier corrupción de la Verdad Doctrinal, un signo manifiesto de Universalidad, un instrumento uniforme de comunicación mutua entre la Sede Apostólica y las Iglesias locales, entre el Sumo Pontífice y los santos pastores (Ibid.). El latín, al ser una lengua muerta (que no evoluciona, no sufrirá variaciones), se conserva providencialmente inalterable, el Sentido de las palabras, la Oración y las Verdades de la Fe hasta el fin de los tiempos".
la verdad prevalece
Papa Pío XI, Carta apostólica Officium ómnium (1922): Para la Iglesia, precisamente porque acoge a todas las naciones y está destinada a permanecer hasta el fin de los tiempos… por su propia naturaleza necesita una lengua que sea universal, inmutable, y no vernácula.

Papa Pío XII, Encíclica Mediator Dei (1947): El empleo de la lengua latina vigente en una gran parte de la Iglesia, es un …More
Papa Pío XI, Carta apostólica Officium ómnium (1922): Para la Iglesia, precisamente porque acoge a todas las naciones y está destinada a permanecer hasta el fin de los tiempos… por su propia naturaleza necesita una lengua que sea universal, inmutable, y no vernácula.

Papa Pío XII, Encíclica Mediator Dei (1947): El empleo de la lengua latina vigente en una gran parte de la Iglesia, es un claro y noble signo de unidad y un eficaz antídoto contra la corrupción de la pura doctrina.